Un grupo internacional de investigadores ha demostrado que los recubrimientos de enfriamiento radiativo utilizados habitualmente en edificios pueden perfeccionarse para lograr superficies más frías, reducir el consumo energético y aumentar la resistencia al fuego. El trabajo es fruto de la colaboración entre el Instituto IMDEA Materiales y la Universidad Politécnica de Hong Kong.
Estos recubrimientos actúan reflejando la mayor parte de la radiación solar y liberando el calor en forma de radiación infrarroja hacia la atmósfera. Gracias a este mecanismo, las superficies tratadas pueden alcanzar temperaturas inferiores a la del aire exterior, lo que contribuye a disminuir el calor en el interior de los edificios. De forma tradicional, esta tecnología se basa en partículas microscópicas de dióxido de silicio (SiO₂) dispersas en resinas de poliuretano, aplicadas en cubiertas y fachadas para mejorar el confort térmico y la eficiencia energética.
La investigación más reciente ha introducido una mejora clave: el uso de partículas de SiO₂ con morfología dendrítica. Con esta modificación, los recubrimientos de poliuretano reforzados alcanzaron una reflectividad solar del 95,5% y una emisividad infrarroja del 94,5%. En términos prácticos, esto se tradujo en superficies hasta 2 °C más frías que las tratadas con recubrimientos convencionales y hasta 7,3 °C por debajo de la temperatura ambiente.
El aumento del rendimiento se explica por la estructura ramificada de las partículas dendríticas, que multiplica las interfaces internas y dispersa la luz solar con mayor eficacia, elevando la reflectividad. Al mismo tiempo, los enlaces Si-O favorecen una elevada emisión infrarroja, lo que potencia el efecto de enfriamiento radiativo.
Avances también en comportamiento frente al fuego
Además de mejorar el rendimiento térmico, la incorporación de estas partículas aporta ventajas en materia de seguridad contra incendios. Los ensayos mostraron que la tasa máxima de liberación de calor se redujo un 48,4%, lo que implica casi la mitad de intensidad máxima de combustión.
Este efecto se debe a que, al calentarse, las partículas incrementan la viscosidad del polímero, lo que ayuda a retener gases combustibles y a formar una capa protectora. Como consecuencia, se ralentiza la propagación de las llamas y disminuye la liberación de calor, facilitando potencialmente las labores de evacuación.
En conjunto, estos recubrimientos multifuncionales combinan eficiencia energética y mejora de la seguridad, y se perfilan como una solución prometedora para edificios urbanos, donde el sobrecalentamiento y el riesgo de incendio representan desafíos cada vez más relevantes.
