El Ejecutivo español ha dado un nuevo paso en su hoja de ruta climática con el envío a la Comisión Europea del proyecto del Plan Nacional de Renovación de Edificios (PNRE), un documento estratégico que marcará la transformación integral del parque inmobiliario del país, tanto público como privado, con el horizonte puesto en la neutralidad climática en 2050. Antes de su aprobación definitiva, prevista para el 31 de diciembre de 2026, el plan podrá incorporar observaciones y recomendaciones por parte de las instituciones comunitarias.
El PNRE nace como un instrumento de adaptación de los objetivos europeos de descarbonización a la realidad española y mantiene una estrecha coherencia con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Su finalidad es acelerar la modernización del parque edificatorio y avanzar hacia edificios de cero emisiones, en línea con las exigencias de la Unión Europea.
Avances y metas en eficiencia energética
Los datos más recientes reflejan que España ya ha comenzado a avanzar en esta dirección. Entre 2020 y 2023, el consumo energético de las viviendas se redujo un 10%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), gracias a una media de 540.000 actuaciones de rehabilitación anuales. De cara al futuro, el PNRE fija objetivos más ambiciosos: una reducción del 25% del consumo energético residencial en 2030 y del 33% en 2035. Estas cifras superan ampliamente los umbrales marcados por la Directiva europea de eficiencia energética de los edificios (EPBD), que establece reducciones del 16% y del 20% para esos mismos horizontes temporales.
La reciente actualización de la EPBD obliga a los Estados miembros a definir planes de acción concretos que permitan cumplir los compromisos de descarbonización para 2030 y avanzar hacia un parque inmobiliario de cero emisiones en 2050. En este contexto, España plantea un programa de gran alcance que incorpora Normas Mínimas de Eficiencia Energética (MEPS) y una trayectoria clara de rehabilitación tanto para edificios residenciales como no residenciales.
El impacto previsto del PNRE es significativo. La reducción de consumo y emisiones estimada entre 2020 y 2030 equivale a la rehabilitación integral de cerca de 1,57 millones de viviendas, una cifra superior a la contemplada en el PNIEC, que situaba el objetivo en 1,38 millones. Además, los avances logrados entre 2020 y 2023 son comparables a la rehabilitación completa de unas 615.000 viviendas.
Siete ejes de actuación
Para materializar estos objetivos, el Plan Nacional de Renovación de Edificios se articula en torno a siete grandes políticas que engloban más de 200 actuaciones, organizadas en 57 medidas. Estas líneas de actuación abarcan desde la rehabilitación energética y la lucha contra la pobreza energética hasta la regeneración urbana y el desarrollo de barrios sostenibles. También incluyen el impulso a las energías renovables, el refuerzo de los mecanismos de gobernanza y financiación, la apuesta por la innovación, la economía circular y la industrialización del sector, así como programas de acompañamiento, sensibilización y formación.
Un proceso participativo amplio
La elaboración del PNRE ha estado respaldada por un extenso proceso de participación, en el que han intervenido más de 400 agentes a través de cuatro grupos de trabajo y cinco mesas de expertos. Este trabajo se ha desarrollado en el marco del proyecto ARCE 2050. Arquitectura Cero Emisiones, impulsado por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana.
Asimismo, el borrador del plan fue sometido a un trámite de audiencia e información pública entre el 28 de noviembre y el 13 de diciembre de 2025, periodo durante el cual se recibieron 81 aportaciones procedentes de ciudadanos, asociaciones, administraciones públicas, empresas y otros colectivos. Según el Ministerio, estas contribuciones han sido analizadas e incorporadas en la versión final remitida a Bruselas, si bien muchas de ellas ya estaban contempladas gracias al amplio proceso participativo previo.
