Europa avanza en sus objetivos de rehabilitación energética de edificios, pero el verdadero desafío sigue estando en la ejecución. Así lo pone de relieve un nuevo estudio impulsado por Renovate Europe Campaign junto a otras nueve organizaciones, que analiza los Planes Nacionales de Renovación de Edificios (PNRE) en seis países: Bélgica-Valonia, Dinamarca, Portugal, España, Rumanía y Bulgaria.
El informe, elaborado por Climact bajo el título ‘El reto de la implementación de los PNRE’, concluye que todos los países han definido metas ambiciosas alineadas con la Directiva revisada de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD). Sin embargo, existe una brecha clara entre los objetivos planteados y su aplicación práctica.
El análisis evalúa los planes en 19 aspectos agrupados en cinco grandes bloques, que incluyen regulación, capacidad de ejecución, financiación, impacto social y calidad a largo plazo. A pesar de los avances, ninguno de los seis países alcanza el nivel mínimo considerado necesario para una implementación efectiva. España encabeza la clasificación con 1,93 puntos sobre 3, seguida de Rumanía (1,72) y Bélgica-Valonia (1,63), mientras que Portugal se sitúa en último lugar con 0,79.
Más allá de las cifras, el estudio identifica un problema recurrente: los planes describen con claridad el destino, pero no detallan suficientemente el camino. En muchos casos faltan elementos clave como ritmos anuales de rehabilitación, estrategias de financiación estructuradas, formación profesional adaptada o sistemas integrados de acompañamiento a los ciudadanos.
Entre las fortalezas detectadas, destacan ejemplos concretos en distintos países. España sobresale por su modelo de financiación, que combina múltiples instrumentos como certificados de ahorro energético, hipotecas verdes o sistemas de garantía. Rumanía, por su parte, ha desarrollado una red nacional de ventanillas únicas con respaldo legal, mientras que Bélgica-Valonia cuenta con un sistema avanzado de acompañamiento al ciudadano en los procesos de rehabilitación. Dinamarca se posiciona como referente en la incorporación del carbono de ciclo de vida en la normativa, siendo el único país analizado con un marco plenamente operativo en este ámbito.
El informe también subraya importantes carencias técnicas y de mercado. Aspectos como el rendimiento de los acristalamientos o la automatización de edificios presentan niveles de desarrollo todavía bajos. Asimismo, la falta de señales claras dificulta que la industria, las entidades financieras y los sistemas de formación puedan adaptarse a la demanda futura.
La financiación emerge como uno de los grandes puntos de diferencia entre países. Mientras España presenta un esquema sólido y diversificado, otros como Portugal aún no han definido con claridad el volumen de inversión necesario ni su distribución entre fondos públicos y privados.
Otro reto clave es la disponibilidad de mano de obra cualificada. Todos los países analizados prevén una fuerte necesidad de nuevos trabajadores en el sector de la rehabilitación, aunque ninguno concreta planes formativos suficientemente detallados para cubrir esa demanda.
En el ámbito social, se observan avances en la protección de los hogares vulnerables, especialmente en España, que contempla una inversión específica y mecanismos para facilitar el acceso a las ayudas sin necesidad de adelantar costes. Sin embargo, el mercado del alquiler continúa siendo uno de los puntos más débiles, con escasos instrumentos para equilibrar los intereses entre propietarios e inquilinos tras las reformas energéticas.
El estudio concluye que los PNRE no necesitan ser rediseñados por completo, pero sí reforzados para convertirse en herramientas realmente operativas. Para ello, recomienda traducir los objetivos en planes concretos con indicadores medibles, desarrollar sistemas integrados de financiación y ejecución, y fortalecer los marcos regulatorios y sociales.
Además, aboga por una mayor coordinación a nivel europeo, aprovechando las fortalezas específicas de cada país. La combinación de estas experiencias será clave para transformar los planes en verdaderas hojas de ruta capaces de acelerar la descarbonización del parque edificatorio en Europa.
