Las viviendas construidas conforme al estándar Passivhaus registran niveles de gas radón más de un 50% inferiores a los de los edificios residenciales convencionales, incluso en territorios con elevada exposición natural a este contaminante. Esta es una de las principales conclusiones del Estudio de Monitorización de Radón en España, promovido por la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP) con la colaboración del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE).
Un análisis a escala nacional y con mediciones prolongadas
El estudio se ha desarrollado a lo largo de un año completo y ha evaluado 73 edificios residenciales, tanto viviendas certificadas Passivhaus como inmuebles no certificados, distribuidos en 11 comunidades autónomas. Entre ellas se encuentran regiones con amplias zonas catalogadas como de riesgo medio y alto según el Código Técnico de la Edificación, como Galicia, Castilla y León, Extremadura, Comunidad de Madrid, Cataluña, Aragón, Asturias, Cantabria, Navarra, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana.
Las mediciones se realizaron mediante detectores pasivos de trazas, una metodología que permite obtener valores medios anuales fiables. El seguimiento se dividió en dos campañas de seis meses, correspondientes a los periodos de verano e invierno, garantizando así resultados representativos y comparables desde el punto de vista técnico y normativo.
Resultados consistentes incluso en las zonas más expuestas
Los datos obtenidos muestran que, en comunidades con una elevada presencia de suelos graníticos —como Galicia, Extremadura o Castilla y León—, las viviendas Passivhaus mantienen concentraciones de radón significativamente más bajas que las de los edificios convencionales. En el caso gallego, donde más del 14% de la población está expuesta a niveles superiores a 300 Bq/m³, la diferencia entre ambos modelos constructivos resulta especialmente notable.
El papel del diseño y la calidad constructiva
Según explica Sonia García, investigadora del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETcc-CSIC), el estudio demuestra que la exposición al radón está directamente relacionada con la forma de construir. “La investigación confirma que la calidad del diseño y de la ejecución del edificio influye de manera decisiva en la acumulación de este gas en los espacios interiores”, señala.
En esta línea, Concha Uría, presidenta de la PEP, destaca que la combinación de una envolvente altamente hermética y sistemas de ventilación mecánica controlada de doble flujo permite no solo reducir la concentración media anual, sino también mantener niveles estables a lo largo del año, minimizando las variaciones estacionales.
Un problema de salud pública de primer orden
Desde el ámbito sanitario, el Ministerio de Sanidad subraya la relevancia de estos resultados en un contexto en el que el radón está vinculado a cerca del 7% de las muertes por cáncer de pulmón en España, lo que equivale a unas 1.500 defunciones anuales. La Organización Mundial de la Salud considera este gas la segunda causa de cáncer de pulmón, solo por detrás del tabaquismo.
“Reducir la exposición al radón en espacios interiores es una prioridad de salud pública”, afirma Marina Morales, técnica superior de la Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral. A su juicio, el estudio pone de manifiesto que la edificación puede convertirse en una herramienta preventiva clave y alineada con los objetivos del Plan Nacional contra el Radón.
Más allá de la eficiencia energética
Para la Plataforma de Edificación Passivhaus, los resultados refuerzan la visión del estándar como un enfoque integral que va más allá del ahorro energético. “Las viviendas monitorizadas mantienen concentraciones medias por debajo de los valores recomendados por la OMS”, señala Rosalía García, coordinadora técnica de la PEP, quien destaca su especial utilidad en zonas de alta exposición natural.
Por su parte, el CGATE incide en la importancia de aplicar soluciones constructivas avanzadas y de superar los mínimos exigidos por la normativa. “El estudio demuestra que construir mejor tiene un impacto directo en la salud de las personas y que es posible hacerlo sin renunciar al confort ni a la eficiencia”, apunta Juan López-Asiain, director del Gabinete Técnico del Consejo. En este sentido, subraya el papel de la arquitectura técnica tanto en la obra nueva como en la rehabilitación del parque edificado existente.
Un estudio alineado con la normativa vigente
El informe se enmarca en la aplicación del Documento Básico HS6 del Código Técnico de la Edificación, en vigor desde 2019 y vinculado al Plan Nacional contra el Radón. Sus conclusiones aspiran a servir como referencia para profesionales, administraciones públicas y responsables de políticas de vivienda en el diseño y promoción de edificios más seguros, saludables y sostenibles.
