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UN ESTUDIO DE LA COMISIÓN EUROPEA ANALIZA LOS FACTORES QUE INFLUYEN EN ACCESO A LA VIVIENDA EN LA UE.

Un estudio del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea, titulado “La asequibilidad de los costes de la vivienda en la UE: impacto de la eficiencia energética y las dinámicas socioeconómicas”, examina cómo distintos factores —desde la eficiencia energética hasta la evolución de los precios y las ayudas públicas— influyen en la capacidad de los hogares europeos para acceder a una vivienda adecuada. El informe evalúa tanto los gastos asociados a la compra o alquiler como los costes energéticos y otros servicios esenciales.

Para ello, el JRC combina información procedente de Eurostat, EU‑SILC, Odysee‑Mure y otras bases de datos, aplicando análisis descriptivos y modelos estadísticos que abarcan el periodo 2006‑2023, junto con indicadores actualizados a 2024 y 2025. Una de las conclusiones principales es que mejorar la eficiencia energética tiende a incrementar el valor de mercado de los inmuebles, aunque también puede reducir los gastos de uso. Aun así, las políticas sociales continúan siendo imprescindibles para proteger a los hogares con menos recursos.

Evolución de precios, alquileres y mercado inmobiliario

Entre 2015 y 2024, el precio de la vivienda en la Unión Europea creció un 53%, mientras que los alquileres aumentaron un 17%. Si se extiende el análisis hasta 2025, la subida acumulada alcanza el 62% en la compra y el 20,5% en los alquileres. El ritmo de crecimiento fue relativamente estable entre 2015 y 2020 (alrededor del 4–5% anual), se aceleró hasta casi el 8% entre 2020 y 2022, descendió ligeramente en 2023 y volvió a repuntar después.

Las diferencias entre países son notables. En 2025, Hungría registraba precios 3,7 veces superiores a los de 2015, y en otros doce Estados miembros los valores se habían duplicado. En contraste, Italia apenas acumuló un 16% de incremento y Finlandia incluso mostró un leve descenso del 1%. Italia fue además el único país donde los precios eran inferiores a los de 2010. En cuanto a los alquileres, Hungría lideró el aumento con un 105%, seguida de Lituania (83,5%) y de Eslovenia, Polonia e Irlanda, con incrementos cercanos al 74%.

Eficiencia energética y valoración de la vivienda

El informe confirma que la eficiencia energética es un factor que influye en el precio de los inmuebles. A nivel agregado, una mejora de un punto porcentual en el índice anual de eficiencia energética se relaciona con un aumento del 1,24% en el índice de precios de la vivienda. En cambio, no se detecta un impacto significativo en los alquileres. Entre 2005 y 2023, el indicador de eficiencia energética para calefacción mejoró alrededor de un 24% en la UE.

Los datos micro de EU‑SILC 2023 respaldan esta tendencia: las viviendas con buen aislamiento y calefacción adecuada presentan una renta imputada mediana aproximadamente un 2% mayor que las menos eficientes, y cerca de un 5% en modelos ajustados. Las viviendas sin problemas de humedad, filtraciones o deterioro muestran un valor alrededor de un 3% superior. Además, los hogares que utilizan calefacción urbana, gas, electricidad o energías renovables tienden a tener viviendas más valoradas que aquellos que dependen de combustibles como carbón o leña.

Costes de vivienda, pobreza energética y apoyo público

Pese al fuerte aumento de precios y alquileres, la proporción de hogares que destinan más del 40% de su renta disponible a gastos de vivienda descendió hasta el 11,5% en 2024, tres puntos menos que en 2013. También disminuyeron los retrasos en pagos de hipotecas, alquileres o facturas, que afectaban al 7,3% de los hogares europeos. No obstante, quienes viven en viviendas mal aisladas o con calefacción insuficiente tienen 1,7 veces más probabilidades de acumular atrasos, y la incapacidad para mantener el hogar a una temperatura adecuada incrementa notablemente el riesgo de pobreza energética.

El informe destaca la importancia de las ayudas públicas, aunque su peso medio en la UE fue del 0,37% del PIB en 2024, por debajo de los niveles superiores al 0,4% registrados entre 2009 y 2016. Finlandia se aproximó al 1%, mientras que Irlanda, Alemania, Dinamarca, Francia y Chipre superaron el 0,5%. En el extremo opuesto, Bulgaria, Croacia y Rumanía mostraron niveles muy reducidos. Todos los países, salvo Estonia, Hungría, Polonia y Rumanía, disponen de sistemas específicos de apoyo, y trece incluyen ayudas vinculadas a los costes energéticos.

Recomendaciones y líneas de actuación

El estudio propone una estrategia integral que combine renovación la energética de los edificios con peor desempeño, el refuerzo de las ayudas dirigidas a hogares vulnerables —especialmente personas con bajos ingresos, familias monoparentales, inquilinos y residentes urbanos— y la expansión de la vivienda social evitando desplazamientos derivados de las rehabilitaciones. También reclama mejorar la calidad y disponibilidad de datos regionales y series temporales sobre edificios, las renovaciones, los precios y el consumo energético, con el fin de diseñar políticas más precisas y evaluar su impacto real.