La Comunidad de Madrid investiga materiales con propiedades ignífugas o retardantes para reducir el riesgo de incendios. La consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Mercedes Zarzalejo, visitó hace unos días las instalaciones del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Materiales de Getafe, para conocer las líneas de trabajo y los proyectos más destacados que lidera este centro especializado.
Uno de ellos, en colaboración con la Universidad Politécnica de Hong Kong, ha demostrado cómo bajar la temperatura de los inmuebles en más de siete grados mediante la reestructuración del material de recubrimiento de las fachadas.
Esta tecnología, que además disminuye el consumo energético, mejora la seguridad frente al fuego ya que ralentiza la propagación de las llamas y dispersa el calor. En esencia, las partículas diseñadas incrementan la viscosidad del polímero al calentarse, atrapando gases combustibles y formando una barrera protectora que ralentiza el crecimiento de las llamas y reduce la liberación de calor. Este comportamiento dual aborda una limitación histórica de los materiales de enfriamiento radiactivo, que normalmente no consideran la seguridad frente al fuego en aplicaciones constructivas.
Los resultados podrían proporcionar una nueva estrategia de diseño para materiales de construcción que combinan eficiencia energética y seguridad. Y esto podría permitir la implantación de recubrimientos de enfriamiento pasivo en edificios reales, especialmente en entornos urbanos cálidos donde el sobrecalentamiento y el riesgo de incendio son preocupaciones críticas.
Igualmente, ha desarrollado una espuma de poliuretano junto a la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid y la Universidad de Chongquing Jiatong china, capaz de resistir el fuego, suprimir la emisión de humo y prevenir el crecimiento bacteriano.
Se trata de un aerogel orgánico derivado de biomasa que mejora de forma notable el rendimiento de, la ampliamente utilizada, espuma de poliuretano flexible (FPUF) frente al calor del fuego y que proporciona, además, un comportamiento antibacteriano que se debe a los componentes basados en quitosano presentes en el aerogel. Las moléculas de quitosano, cargadas positivamente, interactúan con las membranas bacterianas cargadas negativamente, alterando su integridad y provocando la muerte celular.
Estas propiedades son especialmente valiosas para su uso en hospitales o medios de transporte público, por ejemplo, para asientos o paneles aislantes, donde son esenciales para la seguridad y la salud.
En esta misma línea, el proyecto FireSafeBATT, que forma parte del programa de atracción de talento César Nombela de la Comunidad de Madrid, estudia el desarrollo de baterías de ion litio seguras y duraderas.
Además, el centro ha expandido sus laboratorios a un nuevo edificio dedicado al descubrimiento acelerado de materiales mediante IA y robótica, la producción de hidrógeno y la conversión de C02 y a ensayos frente al fuego.
“Vamos a seguir reforzando todas las líneas de investigación relacionadas con la prevención y lucha contra el fuego, y a desarrollar nuevos proyectos que permitan dotar a los servicios de extinción de materiales que les ayuden a plantar cara a incendios como el que ha asolado este verano la Sierra Oeste de la región”, ha señalado la consejera.
IMDEA Materiales participa actualmente en 82 proyectos de I+D, que abarcan investigaciones a nivel regional, nacional, europeo e internacional, especializadas en el estudio de sectores relacionados con la movilidad, la energía, la salud y la fabricación.
