El interés por la vivienda sostenible sigue creciendo en España, aunque aún no es el factor decisivo para la mayoría de compradores. Según el IV Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad de UCI, el 79% de los españoles estaría dispuesto a pagar más por una vivienda con mejores prestaciones energéticas y medioambientales. Esta cifra aumenta hasta el 87% entre los jóvenes de 25 a 34 años, lo que refleja una mayor concienciación en las generaciones más recientes.
Por territorios, las regiones donde existe mayor predisposición a asumir ese sobrecoste son Extremadura (88,8%), Castilla y León (87,5%) y Castilla-La Mancha (83,7%). A continuación se sitúan Baleares, Andalucía, Murcia y Madrid, todas ellas con porcentajes superiores al 80%.
A pesar de esta disposición, la sostenibilidad no suele ser el criterio principal en la decisión de compra. Un 59% de los ciudadanos afirma tenerla en cuenta, pero sin considerarla determinante. En cambio, para el 18% sí representa un requisito imprescindible, mientras que un 24% asegura que no influye en absoluto en su elección.
En términos económicos, los españoles estarían dispuestos a pagar de media un 8,5% más por una vivienda eficiente, lo que supone un aumento respecto a años anteriores. Este esfuerzo es mayor entre las personas de 25 a 44 años, que aceptarían incrementos cercanos al 10%. Traducido a cifras, para una vivienda media de 100 metros cuadrados, el sobrecoste rondaría los 19.000 euros.
Las diferencias regionales también son notables en este aspecto. Extremadura y Castilla y León lideran con un 11,2%, seguidas de Murcia (10,3%). En el extremo contrario se encuentran Cantabria, Canarias y La Rioja, donde la disposición a pagar más es considerablemente menor.
El estudio también pone el foco en una realidad estructural del mercado inmobiliario español: el envejecimiento del parque de viviendas. La mayoría de los ciudadanos (59%) reside en inmuebles construidos entre 1950 y 2000, mientras que solo un 6% vive en viviendas posteriores a 2015. Este dato evidencia que gran parte de las viviendas actuales no cumplen con los estándares energéticos modernos, lo que convierte la rehabilitación en una herramienta clave para mejorar la eficiencia y reducir el consumo.
En este sentido, la eficiencia energética está cada vez más vinculada a la economía doméstica. El 58% de los españoles considera que influye directamente en su gasto mensual, y otro 35% reconoce que tiene cierto impacto. En conjunto, nueve de cada diez ciudadanos perciben una relación clara entre el consumo energético del hogar y el importe de sus facturas.
Las comunidades donde más se percibe esta relación directa son Aragón, País Vasco y Extremadura. Por el contrario, en regiones como Canarias, Comunidad Valenciana o Andalucía esta percepción es menos intensa, destacando especialmente Canarias, donde un porcentaje significativo de hogares considera que la eficiencia influye poco en el gasto.
En cuanto a la percepción sobre la eficiencia de la propia vivienda, el 83% de los españoles cree que su hogar tiene un nivel medio o alto. Sin embargo, el conocimiento real sobre el comportamiento energético sigue siendo limitado. Solo el 40% afirma conocer el Certificado de Eficiencia Energética (CEE), aunque esta cifra es mayor entre quienes han accedido recientemente a una vivienda.
De hecho, entre quienes compraron o alquilaron en los últimos cinco años, el conocimiento del certificado alcanza el 61%, mientras que entre quienes lo hicieron hace más tiempo desciende al 41%. Esto refleja cómo la eficiencia energética ha ido ganando protagonismo en el mercado inmobiliario, pasando de ser un aspecto secundario a un elemento cada vez más relevante en la toma de decisiones.
