En Avilés hay numerosos edificios completos en venta, muchos de ellos situados en el centro histórico. Se trata, en su mayoría, de inmuebles antiguos cuyo estado de conservación varía según su antigüedad y el uso que hayan tenido en los últimos años.
Aunque estos edificios pueden resultar atractivos para grandes promotores, lo cierto es que muchos pasan largos periodos sin comprador. En un contexto marcado por el encarecimiento de la vivienda de nueva construcción, está surgiendo una alternativa impulsada por inversores particulares: adquirir estos inmuebles de forma compartida para rehabilitarlos y convertirlos en viviendas.
Este modelo rompe con el esquema tradicional del mercado inmobiliario. En lugar de que un único promotor compre todo el edificio y asuma la reforma integral, varios inversores adquieren distintas partes —generalmente por plantas— y se encargan individualmente de la rehabilitación de sus espacios. Mientras tanto, los elementos comunes, como la fachada o la instalación de un ascensor, se gestionan de manera conjunta.
Aunque todavía poco extendido, este sistema ya empieza a materializarse en la ciudad. Un ejemplo es un edificio en la calle San Bernardo, en pleno casco histórico, donde las plantas superiores han sido adquiridas por distintos particulares que planean reformarlas, mientras que el local comercial de la planta baja continuará con su actividad actual.
Según explican desde la empresa Inmofincas Asturias Real, este tipo de operaciones permite acceder a precios significativamente inferiores a los del mercado, en algunos casos hasta un 50 o 60 % menos. La clave está en la compra por partes, lo que reduce la inversión inicial y facilita la entrada de varios compradores.
En esencia, se trata de una fórmula similar a adquirir una vivienda para reformarla, pero con la diferencia de que el proceso está coordinado desde el inicio para reunir a todos los inversores. Una vez finalizadas las obras, cada propietario decide si destina su vivienda a uso propio o la pone en el mercado.
Otro proyecto en marcha se localiza en la calle de La Fruta, también en el centro histórico de Avilés. En este caso, el edificio aún se encuentra en una fase inicial, centrada en su división en varias viviendas. La previsión es que las unidades se comercialicen pronto y que las obras de rehabilitación se desarrollen entre este año y el siguiente.
Además de viviendas personalizadas, se contempla aprovechar los espacios comunes y el bajo del edificio para distintos usos, como alquiler comercial o incluso alojamiento turístico, así como la recuperación de zonas exteriores como patios.
Este tipo de iniciativas no deja de ganar adeptos. Cada vez más personas ven en la compra compartida de edificios una forma de reducir costes y acceder a oportunidades inmobiliarias. No solo participan inversores desconocidos que se agrupan a través de agencias, sino también grupos de amigos que deciden emprender juntos este tipo de proyectos.
Aunque en otras partes de España ya existen experiencias similares, en Avilés este modelo era prácticamente desconocido más allá de las cooperativas de vivienda. Sin embargo, todo apunta a que su implantación está empezando a consolidarse con fuerza.
