Objetivo rehabilitación de viviendas ¿Se ha perdido el tren de las ayudas?

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Repasamos el contexto del mercado, dónde están sus frenos y cómo dinamizar la demanda. 

Los fondos europeos Next Generation ofrecieron una gran oportunidad en forma de ayudas a la rehabilitación del parque inmobiliario, pero se han aplicado de una forma que no termina de convencer a los profesionales del sector ni de llegar al core de la sociedad. Hay muchos factores que están entorpeciendo la aplicación de dichas ayudas, lo que ha derivado en que muchas de ellas ni siquiera se vayan a utilizar y ese dinero se aleje finalmente del sector de la construcción.

Para tratar toda esta temática hemos juntado a cinco profesionales en una charla online. Una Lupa Temáticaimpulsada por SIKA, fabricante de materiales de construcción, con la que hemos conseguido llegar a interesantes conclusiones sobre la rehabilitación de edificios,  el estado de estas ayudas, por qué no están llegando a su destino y cómo podría dinamizarse el acceso a las mismas.

Bajo la moderación de Maite Ruffo, Directora de Caloryfrio.com, agradecemos la participación de:

  • Jose María Gómez, Director unidad de negocio Building Envelope de SIKA
  • Pedro Parra, Coordinador/Gerente en ANERR
  • Juan María Hidalgo Betanzos, Investigador de la UPV/EHU
  • Ignasi Arnal, CEO de BIM Academy y Director de REBUILD
  • Javier Montero Martín Presidente de CAFGUIAL (Colegio Territorial de Administradores de Fincas de Gipuzkoa y Alava)
El Contexto y la realidad de la rehabilitación

Como ya hemos introducido, a lo largo de esta conversación repasaremos la situación de la rehabilitación de edificios en España, los frenos que existen y propuestas para su dinamización. Pero antes, ¿tenemos claro lo que supone “rehabilitar”? Este término suele confundirse con la idea de reformar. ¿Se considera una rehabilitación el simple “lavado de cara” de un edificio?

En España hablamos de hacer una rehabilitación “profunda” cuyo objetivo es reducir suficientemente el consumo energético de los edificios y, por tanto, sus emisiones. Algo que está muy alineado con los Certificados Energéticos y la recientemente actualizada Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios, que busca mejorar la nota o letra energética del parque inmobiliario sustancialmente los próximos años.  En 2028 los edificios públicos tienen que conseguir letra D y una tasa de rehabilitación del 3%. En el caso de edificios privados, en 2036 se deberá conseguir la D, que es un objetivo muy ambicioso.

La idea, por tanto, es conseguir tener edificios que logren un estado mucho mejor del punto de partida, no sólo renovarlos sino mejorarlos.

Frenos a la utilización de las ayudas y subvenciones para reforma, rehabilitación y renovación

Ante este contexto, uno de los mayores frenos al que se enfrenta la rehabilitación es la falta de voluntad o conocimiento de la sociedad en general, que se encuentra alejada de estos conceptos. Por lo tanto ¿Cómo podemos hacer entender al usuario final cuáles son sus necesidades?

Desde los administradores de fincas indican que la Inspección Técnica del Edificio es una de las herramientas que mejor han funcionado siempre para hacer entender a los usuarios la necesidad de rehabilitar su edificio y no sólo realizar un mantenimiento.

El gran desafío de todos los profesionales es que al usuario le surja esta inquietud de forma natural, sin venir impuesto por una norma, un plazo o una exigencia.

Hacer entender a los usuarios que, por un lado, cuando adquieren una vivienda, ésta va a requerir un mantenimiento a lo largo de los años. Y por otro lado, que enfrentarse a una renovación profunda de su vivienda mejorará su calidad de vida, no sólo el medio ambiente.

Una queja común es que la Administración no ha hecho nada al respecto: los profesionales han echado en falta campañas de comunicación masiva o de formación, y concienciación ciudadana para abordar estos temas, como sí se hacen en otras temáticas, como se hace en otros sectores.

Pero sin duda el gran freno a la adquisición de las ayudas europeas para la rehabilitación se centra en la compleja gestión en la solicitud administrativa de estas ayudas. Los expertos coinciden en que los procesos de solicitud de los fondos han estado mal gestionados. Solicitar una ayuda te sumergía en un proceso lento y confuso, con una administración que no estaba preparada para dar respuesta a los técnicos con respecto a la complejidad que planteaba el propio proceso.

Al no existir leyes que regulasen estas gestiones, muchas de las decisiones han recaído en la Comunidades Autónomas y cada una ha aplicado estas ayudas a su manera. Esto para las empresas ha sido muy engorroso, ya que se enfrentaban a una gestión distinta en cada obra si cambiaban de comunidad, dificultando mucho su trabajo y optando por no solicitar estas ayudas en algunos de los proyectos.

Si a todo esto le sumamos una falta de obligatoriedad y de demanda natural, además de la falta de empresas rehabilitadoras y mano de obra, el resultado es que la aplicación de estos fondos no ha terminado siendo el elemento impulsor que se esperaba y que impulsaba Europa. Aun así, ha servido de ayuda en muchos proyectos y ha contribuido a emprender un camino.

¿Cómo podemos dinamizar la demanda de rehabilitación en la sociedad?

Como hemos visto, el sector considera que las cosas no se han estado haciendo del todo bien. Pero al mismo tiempo, los expertos proponen algunas soluciones que podrían dinamizar el acceso de la ciudadanía a la rehabilitación de sus viviendas.

Un elemento dinamizador colateral está siendo el aumento de los precios de la energía que ha obligado a poner el asunto del ahorro energético sobre la mesa. Si la energía sube, la gente va a buscar la forma de abaratar ese incremento de los precios, optando por mejorar la eficiencia energética de su vivienda.

También es importante crear nuevos mecanismos o incentivos más allá de los fondos y las ayudas. Por ejemplo, incentivos similares a las pegatinas y limitaciones de emisiones de los coches. Por ejemplo, que paguen más IBI los edificios que consumen más.

Ver el número de viviendas rehabilitadas, los fondos invertidos y potenciar los casos en los que las cosas se estén haciendo bien. Y gestionarlo todo a través de una ventanilla única, que facilitase las gestiones, las unificase y no fuesen diferentes de una Comunidad Autónoma a otra.

Los profesionales proponen la creación redes de oficinas de información cercanas. Oficinas de rehabilitación que ya estaban previstas pero que se están haciendo muy poco. La administración debería tener un mecanismo transparente en el que se pudieran consultar proyectos tipo, con soluciones, ejemplos y precios estándar por comunidades autónomas.

Ponérselo fácil al ciudadano para poder generar una demanda orgánica y constante. Impulsar cambios a través de la normativa, como sucedió con los repartidores de costes, o utilizar el certificado energético obligatorio para incentivar el mercado de las casas eficientes. También apuestan por mejorar las campañas de comunicación e información,  hacer una campaña de comunicación que pusiera en valor la clase energética de tu vivienda. Deberíamos de sentir vergüenza de tener una vivienda con baja certificación.

¿Qué itinerario deberíamos ofrecer al ciudadano que quiera rehabilitar su vivienda?

Ante esta cuestión, Jose María Gómez de Sika indicaba que el principal interlocutor con los propietarios es el administrador de fincas. Es la persona de confianza con la que tiene más relación, aunque no es el único interlocutor. El usuario se puede acercar al profesional arquitecto o aparejador o a una empresa especializada en rehabilitación. Ahora mismo, la labor de estas empresas es informar y orientar al usuario.

Aquí está la gran pérdida de oportunidad de los Next Generation. Tendríamos que haber generado ya itinerarios para que cualquiera tuviera clarísimo de qué forma apoyar este proceso porque no lo vamos a terminar.

Deberíamos tener un ritmo de 3 millones de viviendas rehabilitadas por año para lograr algo tangible en una década. Y estamos en cientos de miles, no en millones.

Este itinerario es el gran objetivo que se tendría que cumplir. El hecho de que una persona o una comunidad entiendan que éste es el objetivo por conseguir y que es necesario. Después nos lamentaremos y veremos la oportunidad que perdimos dedicándonos a hacer pequeñas rehabilitaciones.