BDR Thermea Group, al que pertenece BAXI, pone en marcha en Holanda un proyecto piloto pionero en el mundo para calentar 12 viviendas con calderas de hidrógeno puro

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BDR Thermea, y el operador de la red, Alliander, ponen hoy en marcha el proyecto piloto, que durará tres años, y que permitirá realizar pruebas exhaustivas del funcionamiento del sistema en invierno, cuando la demanda de calor es máxima. Las viviendas antiguas que sirven para la prueba se eligieron deliberadamente para someter a más exigencia la iniciativa, dadas las restricciones a la hora de hacer cambios en ellas debido a su condición de patrimonio.

«La calefacción de los edificios y del agua contribuye de forma significativa al uso de la energía y a las emisiones de CO2: la calefacción de espacios representa el 63,6% y el calentamiento del agua el 14,8% del uso de energía residencial de la UE. Por tanto, la descarbonización de los edificios es un imperativo urgente, y el hidrógeno es una de las tecnologías clave para lograrlo, junto con las bombas de calor totalmente eléctricas y las soluciones híbridas que combinan bombas de calor con calderas de gas», afirma Bertrand Schmitt, director general de BDR Thermea Group.

Por su parte, Jordi Mestres, CEO de BAXI en España y Portugal, asegura que «la iniciativa que hoy se pone en marcha en Holanda puede abrir una puerta muy importante para que el hidrógeno verde pase a formar parte de la solución a la descarbonización de las viviendas también en el ámbito residencial«

 Un estudio reciente impulsado por el sector europeo de la calefacción y publicado por la consultora Guidehouse, muestra que una combinación de tecnologías de calefacción es la forma más rápida de reducir el consumo de gas natural en 2030 en un 45%, y así generar un beneficio de costes agregado de más de 520.000 millones de euros hasta 2050 en la Unión Europea.

Las bombas de calor desempeñan un papel fundamental en la descarbonización de la calefacción y son perfectas para las casas bien aisladas y las nuevas construcciones. Las híbridas pueden reducir rápidamente las emisiones de carbono en los edificios existentes menos aislados, reduciendo el uso de gas hasta en un 70%. Con el tiempo, el uso de gas restante puede reducirse utilizando gases renovables, como el hidrógeno verde.