La Agencia Internacional de la Energía analiza oportunidades y desafíos de las cadenas de suministro de energía solar fotovoltaica

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La Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) ha publicado el informe‘Cadenas de suministro mundiales de energía solar fotovoltaica’. El documento destaca que asegurar una transición segura a las cero emisiones netas requerirá mayores esfuerzos para expandir y diversificar la producción global de paneles solares cuyas cadenas de suministro actualmente están concentradas en China. Las políticas industriales y de innovación chinas enfocadas en expandir la producción y los mercados de paneles solares han ayudado a que la energía solar fotovoltaica se convierta en la tecnología de generación de electricidad más asequible en muchas partes del mundo. Sin embargo, esto también ha provocado desequilibrios en las cadenas de suministro de energía solar fotovoltaica.

El nuevo informe especial de la Agencia Internacional de la Energía analiza las cadenas de suministro de energía solar fotovoltaica desde las materias primas hasta el producto terminado, cubriendo ámbitos como el consumo de energía, las emisiones, el empleo, los costes de producción, la inversión, el comercio y el desempeño financiero.

Además, resume los enfoques de política que los gobiernos han adoptado para apoyar la fabricación nacional de energía solar fotovoltaica y destaca las áreas prioritarias de acción para mejorar la seguridad del suministro y abordar desafíos clave como la sostenibilidad ambiental y social, los riesgos de inversión y la competitividad de costos.

La capacidad de fabricación mundial de paneles solares se concentra en China

El informe revela que, durante la última década, la capacidad de fabricación mundial de paneles solares se ha trasladado cada vez más de Europa, Japón y Estados Unidos a China, que encabeza el sector en inversión e innovación. China ha invertido más de 50.000 millones de dólares americanos en nueva capacidad de suministro fotovoltaico, diez veces más que en Europa, y creó más de 300.000 puestos de trabajo de fabricación en toda la cadena de valor de la energía solar fotovoltaica desde 2011.

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En la actualidad, la participación de China en todas las etapas clave de fabricación de paneles solares supera el 80%, y para los elementos clave, incluidos el polisilicio y las obleas, se espera que aumente a más del 95% en los próximos años.

En este contexto, China ha contribuido significativamente a reducir los costos de la energía solar fotovoltaica en todo el mundo, pero el nivel de concentración geográfica en las cadenas de suministro globales también plantea desafíos potenciales que, según el informe, los gobiernos deben abordar.

Cumplir los objetivos internacionales de energía y clima requiere el despliegue global de energía solar fotovoltaica, lo que exige a su vez una importante expansión adicional en la capacidad de fabricación. Esto genera preocupaciones sobre la capacidad del mundo para desarrollar rápidamente cadenas de suministro resistentes.

Producción global para los componentes clave de los paneles solares

Las adiciones anuales de capacidad de energía solar fotovoltaica a los sistemas eléctricos de todo el mundo deben cuadruplicarse para 2030 para estar en línea con la hoja de ruta de la IEA para alcanzar las cero emisiones netas para 2050. Además, la capacidad de producción global para los componentes clave de los paneles solares (polisilicio, lingotes, obleas, celdas y módulos) tendrían que duplicarse para 2030 con respecto a los niveles actuales, y las instalaciones de producción existentes tendrían que modernizarse.

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También el documento revela que las nuevas instalaciones de fabricación de energía solar fotovoltaica a lo largo de la cadena de suministro global podrían atraer 120.000 millones de dólares americanos de inversión para 2030, y que el sector de la energía solar fotovoltaica tiene el potencial de duplicar la cantidad de empleos de fabricación de energía fotovoltaica a 1 millón para 2030.

Los gobiernos y otras partes interesadas de todo el mundo han comenzado a prestar cada vez más atención a las cadenas de suministro de fabricación de energía solar fotovoltaica, ya que los altos precios de los productos básicos y los cuellos de botella de la cadena de suministro han provocado un aumento de alrededor del 20% en los precios de los paneles solares durante el último año. Estos desafíos, sobre todo evidentes en el mercado del polisilicio, han provocado retrasos en las entregas de energía solar fotovoltaica en todo el mundo y precios más altos.

El informe especial de la IEA argumenta que estos desafíos requieren una atención y un esfuerzo aún mayores por parte de los responsables políticos en el futuro.

La importancia de la diversificación de la cadena de suministro 

Debido a que la diversificación es una de las estrategias clave para reducir los riesgos de la cadena de suministro, el informe evalúa las oportunidades y los desafíos de desarrollar cadenas de suministro de energía solar fotovoltaica en términos de creación de empleo, requisitos de inversión, costos de fabricación, emisiones y reciclaje.

Países y regiones con ambiciosos objetivos de descarbonización (incluidos Estados Unidos, Europa e India) están considerando o ya están implementando políticas para atraer inversiones para localizar la fabricación de energía solar fotovoltaica. El informe destaca que la diversificación de la cadena de suministro de energía solar fotovoltaica tiene costos y beneficios económicos, por lo que los países deben considerar múltiples factores como la creación de empleo, las necesidades de inversión, los precios de la electricidad, las emisiones de CO2, los costes de fabricación y, por último, el reciclaje.

Claves para la acción política

La primera de las cinco áreas clave de acción política de la IEA establecidas en el informe se basa en diversificar la fabricación y el suministro de materias primas. Recomienda hacer que la diversificación de la cadena de suministro de energía solar fotovoltaica ascienda a la agenda política como parte integral de avanzar en las transiciones de energía limpia, además de elaborar una política industrial y diversificar las rutas de importación de materias primas y energía fotovoltaica para reducir las vulnerabilidades de la cadena de suministro.

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La segunda clave consiste en eliminar el riesgo de inversión. Para ello se apuesta por facilitar la inversión en fabricación, a través de políticas financieras y fiscales, y otras medidas para reducir el riesgo de inversión en fabricación fotovoltaica; adaptar las políticas de apoyo para tener en cuenta la sostenibilidad financiera a largo plazo en todos los segmentos de la cadena de suministro de energía solar fotovoltaica; y alentar las colaboraciones público-privadas.

La tercera área clave de acción política de la IEA se basa en garantizar la sostenibilidad ambiental y social, fortaleciendo la cooperación internacional en la creación de estándares claros y transparentes; centrándose en el desarrollo de habilidades, la protección de los trabajadores y la inclusión social en toda la cadena de suministro de la energía solar fotovoltaica: y en garantizar que las instalaciones de fabricación fotovoltaica adopten tecnologías bajas en carbono y materiales eficientes.

La cuarta acción es seguir fomentando la innovación: ampliar los fondos de investigación y desarrollo con el objetivo de mejorar aún más las células solares, la eficiencia de conversión y la reducción del uso y los costos de las materias primas; y promover la innovación tecnológica en los procesos de fabricación.

Por último, la Agencia Internacional de la Energía insta a desarrollar y fortalecer las capacidades de reciclaje; implementar marcos regulatorios integrales para definir las responsabilidades de las partes interesadas y establecer requisitos mínimos para el reciclaje; además de apoyar el desarrollo de tecnología que también mejoran estos procesos.