Alternativas de Propamsa de cómo ahorrar al menos un 30% en la factura de la luz

ANERR Propamsa

Ante el cambio en las tarifas de las eléctricas, que reestructuran los precios en función de tres tramos horarios diferenciados, existen alternativas de ahorro más allá de utilizar los electrodomésticos de madrugada. La gran desconocida es el aislamiento térmico de las fachadas, que consigue reducir el consumo energético de nuestros hogares al menos un 30%, según datos de Propamsa, experto en soluciones innovadoras para una construcción saludable.

Precisamente, la rehabilitación energética de los edificios es una medida oportuna, pues pues está contemplada con una partida de 6.820 millones de euros en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que servirá de hoja de ruta para el reparto de los fondos europeos.

Y es que, teniendo en cuenta que el 80% del parque inmobiliario supera la mayoría de edad, un 99% de las viviendas sufre pérdidas y derroches de energía innecesarios que lleva a un abuso de las calefacciones en invierno y los aparatos de aire acondicionado en verano.

Para evitar estas pérdidas de energía, pocos saben que existe una alternativa como el aislamiento térmico por el exterior (SATE) que permite ahorrar más de un 30% de la energía que consumen los edificios, y por tanto, rebajar como mínimo ese porcentaje en la factura, de acuerdo a los datos de Propamsa a partir de datos de Aisterm.

Como si de un piel aislante e impermeable se tratara, esta medida protege a los edificios del frío en invierno y del calor en verano. De esta forma, se acaba con los cambios drásticos de temperatura en el interior de las viviendas que obligan a subir y bajar el termostato y también con las condensaciones y humedades que puedan aparecer.

Además, es una solución todo en uno, ya que al reducir el derroche y el consumo energético, rebaja al menos un tercio de las emisiones que las viviendas lanzan a la atmósfera, una cuestión fundamental si se considera que no solo el tráfico contamina y los edificios son culpables de hasta el 40% de las emisiones contaminantes en las grandes ciudades

Y al tratarse de una actuación que se realiza por el exterior de la vivienda, no reduce espacio interior -que con los sistemas tradicionales de aislamiento se ve afectado- y tampoco influye en la habilitabilidad durante la instalación. Asimismo, este tipo de sistemas que aumentan el confort y la calidad de vida en casa, también mejoran y modernizan la imagen de los edificios e incluso pueden revalorizarlos más de un 20%, según datos de Andimac.