Propamsa desgrana algunos de los errores más frecuentes en la impermeabilización de las fachadas

ANERR Propamsa

A menudo, cuando surgen problemas de humedades ocasionados por fisuras o grietas en las fachadas se toman decisiones precipitadas para resolver de forma rápida el problema, sin tener en cuenta otros criterios como su duración en el tiempo, su estética o su eficacia, lo que, a la larga, puede conllevar problemas y costes mayores.

Con el objetivo de evitar en la medida de lo posible estas incómodas situaciones, Propamsa, la empresa experta en soluciones innovadoras para la construcción, ha querido desgranar algunos de los errores cada vez más frecuentes en la impermeabilización de las fachadas.

 

El primero de ellos pasa por recurrir a las pinturas acrílicas como solución exprés cuando las humedades traspasan la fachada a través de fisuras y grietas y se transmiten al interior de la vivienda. Aunque, a priori éstas contribuyen a cerrar los poros o a sellarlas, normalmente se trata de pinturas pensadas para terrazas y pavimentos que no son efectivas para resolver el problema en las fachadas o, al menos, de forma duradera.

Además, estas pinturas tampoco consiguen homogeneizar las irregularidades de la pared y, si la humedad se encuentra adherida a ella, pronto aparecerán ampollas y desprendimientos que, además de obligar a tratar de nuevo el problema, afearán y avejentarán la fachada.

Asimismo, por su durabilidad y mal aspecto estético, otro de los desaciertos lo encontramos al recurrir al poliuretano expandido. Este material, que forma una piel aislante e impermeabilizante en la fachada, acaba deteriorándose por los efectos del clima, perdiendo sus propiedades impermeabilizantes. Igualmente, su transpirabilidad es prácticamente nula, por lo que las humedades del interior también pueden provocar su desprendimiento.

Otro de los errores más frecuentes es recurrir a las chapas onduladas. Estas, que han evolucionado a las conocidas como fachadas ventiladas, esconden las fisuras al evitar el contacto de la fachada con el agua de lluvia, pero a su vez pueden ocasionar problemas si sus anclajes o solapes no están sellados adecuadamente. Además, no son transpirables y tampoco se caracterizan por su imagen particularmente atractiva.

Soluciones que protegen, reparan y también embellecen

No obstante, lo que el gran público desconoce es que ya existen soluciones completas, rápidas, eficaces y económicas que están siendo utilizadas por arquitectos e ingenieros para impermeabilizar la superficie, reparar las fisuras y renovar la parte estética del edificio. Todo ello en apenas cinco días y sin necesidad de incurrir en gastos asociados a la retirada de escombros, pues no requieren picar la fachada.

Es el caso del sistema Propam Renovación Antifisuras, una solución compuesta por varias capas que frenan la degradación de la fachada y su envejecimiento, siendo permeable al vapor e impermeable al agua de lluvia, lo que permite eliminar las humedades. Igualmente, permite ser instalada sobre diferentes soportes como bloque, hormigón, mortero de cemento, mortero de cal, piedra natural, paneles de aislamiento o pinturas plásticas siempre que estén bien saneadas y adheridas, cuenta con diferentes acabados con texturas y colores que aportan una nueva y mejorada imagen al edificio.

Según David Rodríguez, técnico de Propamsa, “cuando pensamos en una solución para acabar con las humedades que provocan las fisuras y grietas en la fachada debemos considerar una solución completa, que devuelva el aspecto saludable al edificio y acabe con el problema de forma permanente. Así, no solo conseguiremos mejorar el confort de los que habitan en el interior, sino que también detendremos su envejecimiento, consiguiendo revalorizar el inmueble en su sentido más amplio”.