AIRLITE, una pintura para rehabilitar edificios que elimina virus, bacterias y contaminación del aire

ANERR Airlite

La crisis sanitaria y social que ha provocado la pandemia de coronavirus está impulsando un cambio de paradigma en el sector de la construcción: ahora el confort, la salud, la calidad del aire y la eficiencia energética priman entre los beneficios de los usuarios. Y la rehabilitación de edificios será uno de estos motores. El 55% de las viviendas construidas en nuestro país datan de 1980 o antes. Y el 21% cuenta con más de 50 años. A esto se suma el síndrome del edificio enfermo que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a los ocupantes del 30% de los edificios modernos. La Unión Europea se ha propuesto la descarbonización del parque de edificios, lo que significa que muchos tendrán que afrontar rehabilitaciones, procesos que supondrán una mejora en la calidad de vida de las personas, un paso más en las ciudades para generar ambientes más saludables.

Para poder cumplir los distintos parámetros que definen la sostenibilidad, como la eficiencia energética, habitabilidad, seguridad o protección contra incendios, la rehabilitación se antoja como la principal de las soluciones. Porque además sostenibilidad y salud deben ir unidas en cualquier proyecto. Así pueden mejorarse las condiciones de edificios y viviendas que han quedado obsoletos. La reconversión del sector inmobiliario tendrá efectos positivos: ahorro de energía, reducción de gastos, mejora de la productividad y el confort y aumento del valor de los edificios. Ayudará a demás a la reconversión de otros sectores, como el turístico.

El Consejo de Ministros aprobó en septiembre del pasado año un Real Decreto para la concesión de subvenciones en los trabajos de actualización de la Estrategia para la Rehabilitación energética en el sector de la Edificación. En este sentido, el Ayuntamiento de Madrid comenzó a tramitar en febrero de este año las ayudas contempladas en el Plan Estatal de Vivienda 2018-2021, que en esta convocatoria estaban dirigidas a diez barrios de la periferia. En el programa se preveía invertir más de 41 millones de euros y se estimaba que se beneficiarían más de 1.400 viviendas.

En ese propósito de economía verde, de apuesta por el futuro, la pintura Airlite resulta ideal. Se trata de incorporar al proceso de la rehabilitación opciones sostenibles y saludables, capaces de eliminar virus, bacterias (un 99,9%) y la contaminación medioambiental (un 88,8%). Está comprobado además que pintar una superficie de 100 m2 con Airlite reduce la contaminación del aire igual que lo haría un área de 100 m2 cubierta de árboles. Solo precisa la energía solar para convertir edificios y paredes en purificadores de aire. Con ello se mejora la salubridad en los edificios antiguos al tiempo que se protege la salud en construcciones localizadas en zonas de alta contaminación. Como Airlite repele la suciedad, ayuda a mejorar el mantenimiento de interiores y fachadas. “Este producto cuenta con más de diez años de investigación y el aval de la certificación de prestigiosos laboratorios y sellos de calidad. Sus efectos han sido comprobados en escenarios de alta contaminación y puede ser utilizada tanto en exterior como en interior”, explicó María Marín, directora de Airlite España.

Pintar con Airlite un edificio que se está rehabilitando también sirve para ahorrar energía: reduce las emisiones de CO2, responsables del cambio climático, pues refleja la mayor parte de la radiación solar infrarroja e impide el paso del calor excesivo. Así en verano y en climas cálidos, como sucede en España, consigue crear ambientes más frescos de manera natural. Con ello se ahorra energía eléctrica de aire acondicionado entre un 15 y 50%, y limita las emisiones de efecto invernadero.

Más información en: http://www.airlite.com/