Tarkett apuesta por la sostenibilidad en sus soluciones de suelos para la reducción del impacto medioambiental

ANERR Tarket

La construcción y edificación comporta impactos medioambientales como el uso de materiales provenientes de recursos naturales o el gasto de grandes cantidades de energía en edificios, tanto en lo que atiende a su construcción como a lo largo de su vida, y el impacto ocasionado por su emplazamiento. Por ello, y principalmente tras la crisis del COVID-19, sectores como la edificación responsable, la medición de la sostenibilidad en edificios basada en etiquetas medioambientales y la valoración de la sostenibilidad en productos mediante Cradle to Cradle han despertado, todavía más, el interés de arquitectos, diseñadores e ingenieros y, sobre todo, de las personas.

Cuando hablamos de sostenibilidad en productos nos viene a la mente el impacto medioambiental, de desechos, de residuos…, sin embargo, también es importante pensar en el impacto positivo en las personas para contribuir a crear espacios más amigables en nuestro día a día”, explicó Rafael Rivelles, Product & Sustainability Manager de Tarkett. “Es realmente urgente transformar los modelos para poder preservar los recursos naturales finitos y ecodiseñar productos sostenibles desde que nacen hasta su final de vida”, concluyó Rivelles.

Por ello, la estrategia de sostenibilidad de Tarkett para contribuir a la reducción de este impacto, se base en tres pilares esenciales:

Calidad del aire interior: pasamos el 90% del tiempo en interiores, por eso, es importante crear espacios más saludables que ayuden al bienestar de las personas e, incluso, mejorar los niveles de productividad de las oficinas al mejorar la capacidad de concentración. En Tarkett lideramos el diseño de productos que promueven ambientes cómodos y saludables como nuestras moquetas Desso AirMaster que capturan las partículas de polvo invisibles en el aire e impiden que vuelvan a volar hasta que sean aspiradas. Además, Allergy UK ha otorgado a la compañía un sello de aprobación para su suelo de vinilo y linóleo, por los niveles de emisión de compuestos orgánicos volátiles (COV) excepcionalmente bajos.

Buenos materiales: En Tarkett diseñamos productos reciclables con materiales adecuados que respeten la salud de las personas y el medioambiente. Bajo la premisa del diseño ecológico, Tarkett selecciona elementos saludables y seguros utilizando minerales existentes en abundancia y materiales que se renueven, reciclen y reutilicen con rapidez. Todo esto con un enfoque de ecodiseño que sigue criterios de evaluación reconocidos internacionalmente, como Cradle to Cradle®, una evaluación de materiales basada en la economía circular.

Economía circular: cerramos el círculo de los residuos, preservando los recursos naturales de nuestro planeta y reduciendo el impacto del cambio climático. Un proceso que comienza en casa con el reciclaje de los recortes de producción e instalación, a través de nuestro programa ReStart®, y el diseño ecológico de productos propios. Además, aumentamos la cantidad de contenido reciclado y nos aseguramos de que un producto llegue al final de su vida útil. La ambición es que, en el futuro, todo el suelo de Tarkett sea 100% reciclable. También, es importante la colaboración con otras industrias para encontrar subproductos desperdiciados, como el upcycling de los residuos de tiza del procesamiento de agua potable en el estabilizador de tiza para nuestro revés de moquetas Cradle to CradleTM con certificado Gold EcoBase.

Edificios ecológicos y saludables para las personas

El 70% de la población mundial vivirá en ciudades en el año 2050, por eso, uno de los objetivos principales del sector inmobiliario y de construcción es la concienciación sobre la sostenibilidad, así como la conservación de los recursos naturales y la contribución a la salud y el bienestar de las personas. Una tendencia al alza tras la crisis sanitaria por COVID-19 que ha despertado un mayor interés por la salud, el bienestar y medio ambiente.

Y es que las materias primas recicladas ya son uno de los indicadores positivos a la hora de aspirar a la certificación de edificios ecológicos, como LEED, BREEAM, WELL o VERDE. Unas etiquetas que han surgido como parte de una necesidad del mercado para medir y verificar este tipo de acciones sostenibles. Así lo demuestra la iniciativa LEVELs de la Comisión Europea que define la sostenibilidad en el ámbito europeo a través de seis prioridades: reducir la huella de carbono en todo el ciclo de vida del edificio; la circularidad de los materiales; el consumo y gestión de agua; la creación de espacios saludables y confortables (calidad del aire, acústica, iluminación…); la resiliencia al cambio climático y el coste de ciclo de vida y valor.

También es importante tener en cuenta la utilización de materiales de baja emisión en edificación para evitar la presencia compuestos orgánicos volátiles que afecten, tanto a los trabajadores durante la construcción como a los habitantes de la vivienda. Hay estudios que vinculan estas emisiones volátiles con enfermedades de tipo vascular o cáncer, incluso se ha investigado como el COVID puede unirse al polvo fino y mantenerse en el aire, por lo que es importante que profesionales y personas individuales se conciencien sobre la importancia de la calidad del aire en sus viviendas y sus espacios de trabajo.