Un año más sin Estrategia de Rehabilitación, por Javier García Breva

ANERR García Breva

Autor del artículo: Javier García Breva

El Gobierno ha enviado a Bruselas el segundo borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) sin incluir la estrategia de rehabilitación a largo plazo. En la página del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana aún se mantiene la estrategia de rehabilitación energética de 2014 (ERESEE 2014), y su actualización de 2017, que incumplen la Directiva 2010/31/UE y la (UE) 2018/844, de eficiencia energética de los edificios. El PNIEC anuncia la ERESEE 2020 para marzo pasado, pero aún se desconoce.

El incumplimiento de dos directivas no es más grave que el hecho de que se mantenga una
estrategia de rehabilitación, la de 2014, que niega las renovables, las aplicaciones inteligentes o la contabilización del CO2 en las actuaciones de rehabilitación, para las que se recomienda el gas fósil en el medio urbano y la biomasa en el medio rural.

El artículo 53 del Reglamento (UE) 2018/1999, de la Gobernanza de la Unión de la Energía y la Acción por el Clima, establece que la estrategia de rehabilitación se ha de incluir en el PNIEC y se transmitirá a la Comisión Europea a más tardar el 10 de marzo de 2020.

El retraso de una década en rehabilitación es una pérdida de oportunidad

Las oportunidades de empleo, innovación y desarrollo local de la rehabilitación han sido cuantificadas por numerosas entidades. Pero si se tiene en cuenta que las directivas europeas consideran la rehabilitación como la actividad clave para alcanzar los objetivos de energía y clima en 2030, su no trasposición o incumplimiento es una incoherencia con el compromiso del Acuerdo de París para reducir nuestras emisiones un 40% en 2030 y con los objetivos del PNIEC de reducir un 39% las emisiones en los sectores difusos.

La Directiva (UE) 2018/844, de eficiencia energética de los edificios, incluye las estrategias de rehabilitación a largo plazo, que estableció la Directiva 2012/27/UE de eficiencia energética. Posteriormente se publicó la Recomendación (UE) 2019/786 que establece
las características de las estrategias de rehabilitación que se deberán seguir para trasponer la directiva.

La directiva de 2018 ha ampliado el concepto del edificio de consumo de energía casi nulo, incluyendo las renovables, el autoconsumo, las aplicaciones inteligentes, microrredes e infraestructuras de recarga del vehículo eléctrico como nuevas instalaciones técnicas del edificio. A partir del 31 de diciembre de 2020 todos los nuevos edificios y los que se rehabiliten deberán cumplir los criterios del edificio de consumo de energía casi nulo.

¿Cuáles son los elementos de las estrategias de rehabilitación?

1. La rehabilitación del parque inmobiliario tiene como objetivo la descarbonización en 2050 de todos los edificios existentes, públicos, privados, residenciales y no residenciales, a través de su transformación, económicamente viable, en edificios de consumo de energía casi nulo. La rehabilitación se hará de acuerdo con la Directiva (UE) 2018/844, que
establece la ampliación del concepto de las instalaciones técnicas del edificio. Deberá incluir una hoja de ruta con hitos en 2030, 2040 y 2050 y deberá integrarse en el PNIEC.

2. Se establecen tres tipos de rehabilitaciones: ligera, con ahorros hasta el 30% en el consumo de energía primaria; intermedia, con ahorros de energía primaria hasta el 60% y profunda, con ahorros superiores al 60%. La Comisión prioriza el impulso de rehabilitaciones profundas a través de actuaciones por fases, de manera que una renovación ligera no impida o encarezca una renovación profunda.

Recomienda hojas de ruta personalizadas por cada inmueble que reflejen las distintas fases de rehabilitación (pasaporte de rehabilitación).

3. Deberá determinar los edificios menos eficientes y la pobreza energética. La combinación de bajos ingresos, elevados gastos energéticos y viviendas poco eficientes define la pobreza energética, por lo que la eficiencia de los edificios es la mejor acción contra la pobreza energética. La reducción del número de hogares en situación de pobreza energética será uno de los objetivos de la estrategia de rehabilitación.

4. Las acciones destinadas a los edificios públicos deben incluir todos los edificios. No se excluye a ninguna categoría de edificio e incluirá a todas las administraciones, central regional y local, tanto los edificios ocupados como los que sean en propiedad.

5. Se promoverán tecnologías inteligentes, edificios y comunidades bien conectados, con la interoperabilidad de todas las aplicaciones como contadores inteligentes, autoconsumo, electrodomésticos, puntos de recarga del vehículo eléctrico, sistemas de monitorización y automatización de consumos, autorregulación de temperatura y almacenamiento. La finalidad es facilitar la flexibilidad de la demanda con renovables en el mismo edificio y que sus beneficios se trasladen a los usuarios.

6. Se define el parque inmobiliario descarbonizado como aquel cuyas emisiones de CO2 se han reducido a cero, mediante una reducción de la demanda energética y cubriendo las necesidades de energía con energías limpias. El concepto de descarbonización es
incompatible con la utilización de combustibles fósiles, petróleo, carbón o gas.

7. Los gobiernos tienen la obligación de facilitar el acceso a mecanismos de financiación para crear demanda de rehabilitación y movilizar la inversión. Deben promover los contratos de rendimiento energético para recuperar la inversión con los ahorros
energéticos obtenidos.

Se describen mecanismos como la agrupación de proyectos, financiación a través de impuestos o del recibo de la luz, sistemas de certificación que faciliten hipotecas vinculadas a la eficiencia energética, bonificaciones al ahorro de energía, utilización de la información de los contadores inteligentes, préstamos cofinanciados por fondos públicos, marco facilitador de los contratos de rendimiento energético, etc.

Estos mecanismos se acompañan con ejemplos de buenas prácticas que ya se han aplicado en distintos países europeos. El objetivo es ayudar al mercado a evaluar correctamente los riesgos, beneficios y externalidades de la eficiencia energética para dar confianza a inversores y entidades financieras.

8. Se recomienda vincular cualquier ayuda, incentivo o condiciones de financiación, a los ahorros de energía conseguidos mediante la comparación de las certificaciones energéticas de los edificios antes y después de las actuaciones o mediante una auditoría energética.

9. Se establece un marco para el cálculo de la eficiencia energética de los edificios en los certificados que refleje el consumo de energía típico, que es el que resulta de incluir la definición ampliada de las instalaciones técnicas del edificio (calefacción y refrigeración, ACS, ventilación, iluminación, automatización y control, autoconsumo y renovables). Se expresará mediante un indicador numérico en kWh/m2/año. Se podrá incluir un indicador de emisiones de gases de efecto invernadero.

10. La estrategia de rehabilitación a largo plazo deberá someterse a consulta pública antes de su presentación a la Comisión Europea, con plataformas de diálogo con todas las partes interesadas y poniendo toda la información a disposición del público.

Es la hora de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos.

Aunque las normas de edificación en España aún se encuentran muy alejadas de los criterios que marcan las directivas europeas, la recomendación de la Comisión refleja las tendencias del mercado de rehabilitación en esta década. España no ha traspuesto la Directiva (UE) 2018/844, a pesar de que el plazo finalizó el 10 de marzo de 2020. Aún se desconoce la estrategia de rehabilitación 2020 anunciada para marzo y el RD 732/2019, que actualizó el CTE, lo hizo sobre la referencia de la directiva de 2010, expresando en su preámbulo que la intención del decreto no es trasponer la directiva de 2018.

El crónico incumplimiento de las directivas europeas de edificios es una importante barrera para la rehabilitación; sin embargo, las señales han de venir de las administraciones regionales y locales. Tienen las competencias exclusivas en urbanismo y vivienda, por lo que pueden aplicar buena parte de sus contenidos. Ese es el espíritu de las directivas europeas, por lo que habrá que impulsar estrategias de rehabilitación regionales y locales.