Los niños pueden perderse hasta un 25% de las palabras del profesor por culpa de una mala insonorización

Las personas pasamos el 90% de nuestro tiempo en espacios interiores; por eso, es importante apostar por edificios sostenibles, seguros y confortables. En nuestra sociedad, los niños y niñas son uno de los colectivos más vulnerables; por lo que, para minimizar los riesgos que puedan afectar a su salud o bienestar, uno de los elementos clave es un buen aislamiento de las edificaciones.

Gracias a sus propiedades, la lana de roca permite aislar los edificios y mejorar significativamente la calidad de vida de las personas. ROCKWOOL Peninsular, líder en la fabricación de lana de roca, aprovecha las fortalezas de la roca, el recurso natural más abundante del planeta, para fabricar este material usado en todo tipo de edificaciones. “Se aplica en oficinas, viviendas, centros logísticos, hospitales, aeropuertos y, por supuesto, en escuelas y centros educativos, ya que se trata de un material versátil que se ha convertido en un imprescindible en construcción y rehabilitación”, explicó Albert Grau, Public Affairs de ROCKWOOL Peninsular y gerente de la Fundación La Casa que Ahorra.

¿Cómo beneficia a los niños aislar con lana de roca?

Los padres se preocupan constantemente por sus hijos y velan por su salud y bienestar. Pero, muchas veces, no tienen en cuenta algunos riesgos que no se perciben a simple vista, como son el exceso de ruido, la humedad o una temperatura inadecuada, ocasionados por un mal aislamiento en el hogar o la escuela.

Por sus múltiples características, aislar con lana de roca tiene un impacto positivo en las personas, sobre todo en menores:

1. Aumenta la capacidad de aprendizaje y proporciona paz y tranquilidad

Los sonidos fuertes y no deseados son uno de los riesgos más graves para los más pequeños, ya que contribuyen a aumentar su frecuencia cardíaca. En este sentido, la lana de roca actúa como barrera contra el ruido, aislando, controlando y reduciendo la contaminación acústica proveniente de la planta de arriba o de los espacios contiguos.

Esto es esencial en las casas particulares y, sobre todo, en los centros educativos. De hecho, las mejoras acústicas pueden llegar a aumentar los niveles de concentración hasta en un 48%, disminuir los niveles de estrés y reducir las tasas de error, por lo que las escuelas que cuentan con este tipo de aislamiento incrementan la capacidad de aprendizaje de sus alumnos. En este sentido, según el estudio ‘Sound Business’ de Julian Treasure, las escuelas en las que no se utiliza una solución de absorción acústica, los alumnos pierden la capacidad de entender hasta un 25% de las palabras que dice su maestro o maestra. Con la implantación de la lana de roca, ROCKWOOL consiguió el 2018 mejorar las condiciones de aprendizaje de 300.000 estudiantes en todo el mundo.

2. Previene resfriados y problemas respiratorios

La lana de roca elimina los puentes térmicos de los edificios, aquellos puntos de la fachada o del tejado donde se generan grandes fugas de calor y que son los responsables de la gripe y de muchas de las enfermedades respiratorias. También contribuye a mantener una temperatura óptima en los edificios, independientemente de las condiciones climáticas del exterior

3. Contribuye a evitar enfermedades ocasionadas por un exceso de humedad

Los niños son particularmente susceptibles a los efectos negativos del moho en la salud, ya que puede provocar problemas pulmonares o debilitar el sistema inmunológico. En este sentido, la lana de roca previene la aparición de moho al evitar las condensaciones, por lo que ayuda a proteger el edificio de estos factores externos y es permeable al vapor. A la vez, puede absorber o repeler el agua, de manera que protege de daños económicos, sociales y medioambientales y vela por la salud de las personas.

4. Ante un incendio, evita el riesgo de asfixia

El aislamiento de lana de roca no es combustible y, por lo tanto, no produce humo en caso de fuego. Esto disminuye el riesgo de asfixia, que representa la mayor parte de las muertes relacionadas con incendios.

Además, este material, que forma la base de todas las soluciones de ROCKWOOL, es capaz de contener las llamas del fuego, incluso a temperaturas superiores a 1.000ºC, y evitar su propagación, ofreciendo así una mayor seguridad para los más pequeños. “En las zonas urbanas son cada vez más las personas que pasan tiempo en edificios de gran altura, además de en otros en los que las condiciones de evacuación no son fáciles por el perfil de sus ocupantes (colegios, institutos, centros educativos, hospitales infantiles…). Las consecuencias de un incendio en estas edificaciones pueden ser muy graves si no se toman las medidas necesarias”, añadió Grau.