La Paloma Cerámicas: Ladrillo Jerusalem

ANERR Ceramica La Paloma

Nuestro mejor ladrillo y el más deseado, según explica La Paloma Cerámicas. Un producto único e irrepetible. Su creación artesanal y tradicional dota al ladrillo Jerusalem de propiedades y diferencias únicas que lo identifican y destacan del resto de gamas, e incluso de la suya propia. Estos ladrillos se construyen de forma artesanal con las manos y los años de experiencia de los trabajadores de la compañía, consiguiendo la más alta calidad gres/clínker. Un producto que podemos encontrar en cuatro colores diferentes que son negro, gris, blanco y rojo. Una sencilla, pero muy elegante selección que imprimirá distinción y categoría a las construcciones de aquellos que elijan esta gama y su combinación entre colores.

El ladrillo Jerusalem es una de las apuestas más importantes de La Paloma Cerámicas al mismo tiempo que lo es para constructores y arquitectos que confían en él para dotar a sus proyectos de la máxima calidad con el mejor diseño. Todo un abanico de posibilidades con el que poder jugar y levantar increíbles construcciones que perdurarán en el tiempo. La Paloma Cerámicas es un grupo fabricante de productos cerámicos, en expansión desde hace más de 3 décadas y con factorías en producción desde 1898. Líder por tecnología, compromiso con la calidad, por exclusividad y capacidad productiva, con 7 centrales productivas situadas en España y Portugal.

Restauración del Santo Sepulcro en Jerusalén

Una señora que representaba a una Fundación Suiza cuya finalidad era la reconstrucción de los Santos Lugares en Jerusalén, además de otros edificios cristianos antiguos, fue la que propuso a La Paloma Cerámicas, en la feria Batimat en París, su participación en un concurso internacional para conseguir el ladrillo más parecido al existente en el Santo Sepulcro y con mejores características técnicas. Desde Jerusalén enviaron unos trozos de ladrillo del edificio original que sirvieron de referencia. Combinando varias arcillas y variando la temperatura de cocción se consiguió el color exacto, aunque fueron necesarias para ello unas 30 aproximaciones.

El segundo reto era conseguir la textura. Por último, la obsesión era ofrecer un ladrillo que, al menos, tuviera una vida útil igual que los ladrillos originales: más de 1.600 años. Para La Paloma Cerámicas ha sido, sin duda, la obra más importante de su historia.